martes, 16 de octubre de 2012

LA HISTORIA DE LA VESTIMENTA DE LOS INDIGENAS.

"Es necesario que sus vestidos sean bellos." Y caminó sobre el verde como por un pasto mullido de plumas de quetzal. "De todas las posesiones valiosas de la tierra, las más nobles son las que significan algo para nosotros; poco o nada podríamos hacer sin los símbolos", y se engalanó el pecho con flores amarillas, brillantes como el sol. Cuando llegó al naranja miró hacia los rostros que la contemplaban desde la tierra. "¿Qué es la vida de los seres —se preguntó la primera mujer— si su fuerza no se manifiesta en todo lo que hacen? Ellos aman la vida y temen a la muerte; están rodeados de lucientes flores de color guacamaya, de las oscuras flores del cuervo. Se encuentran amenazados por la sangre. ¿Qué vestido les daré?" Y bajo el sol, su cuerpo se volvió rojo                                                              
  En el tianguis levantó una tienda hecha con el arco iris. Con cantos y música, dulces flautas, el sonido de caracoles marinos, chirimías, teponaztles y huéhuetls, convocó a mujeres y hombres capaces de tejer y de bordar. Cuando los tuvo frente a sí, pidió que le hicieran un vestido amarillo y rojo y un tocado de algodón en rama, como convenía a las divinidades del cielo y de la tierra.
Imagen de un hombre deteniendo con  la mano un caracol marino
—Desde hoy —les dijo— el tejido es de origen divino. Se perdonará la vida de los esclavos cuyas manos sean capaces de elaborar telas maravillosas, y a nadie se sacrificará a los dioses si de sus manos salen texturas hermosísimas. Les enseñó a preparar colores con insectos, flores, plantas, minerales, conchas y caracoles. —Con rojo pondrán el fuego en los vestidos y significarán el calor y la fuerza del corazón de los hombres. Con azul representarán el agua, con amarillo el sol y con negro de humo la obscuridad y el miedo. Del caos producirán el orden en prendas perfectas. Y los trajes representarán los deseos de sus dueños, sus creencias, los anhelos de quienes los hacen. Las serpientes significarán la lluvia. Bordarán el movimiento zigzagueante del comején bajo la corteza de los árboles. Imitarán figuras humanas, vegetales y animales, los negriamarillos y rojos pájaros, la riqueza de las flores, porque ellas representan la vida.
Imagen de tejedores pizcando el algodón
Y los tejedores pizcaron el algodón para elaborar telas finas y de los magueyes extrajeron el ixtle. Con maderas y huesos prepararon telares, husos e instrumentos, mientras la diosa contaba: —De coral es mi lengua, mis labios de esmeralda, así me siento a mí misma. —¿Qué forma le daremos a la ropa? —le preguntaron. La primera mujer detuvo por un momento sus bailes y sus cantos. —Es importante que los seres puedan moverse con libertad en la Naturaleza, —dijo—, así será feliz su corazón. Y siguió bailando.
Imagen de diferentes vestimentas indígenas

Imagen de una mujer tejiendo
Entonces los tejedores hicieron el quechquémitl, el huipil y el cueitl para las mujeres. Elaboraron el tilmatli y el maxtlatl para los hombres. Cuando una diosa trae el quechquémitl, parece un ave de plumaje precioso dentro del triángulo doble de la tela. La mujer es libre como una garza vistiendo el huipil. Xochiquetzalli vio cómo tejían el cueitl, en una larga pieza de tela que se sostiene con un cinturón tejido. Observó el tilmatli, lienzo cuadrado que se ataba sobre el hombro o en el pecho, y el maxtlatl que envolvía la cintura, pasaba entre las piernas y se anudaba al frente, dejándose caer los dos extremos por delante y por detrás.
 
 
 
Imagen de piedras semipreciosas y piezas de barro
 
                                                                                                      Bella Luz Lopez Lopez

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